Cualquier persona que tenga diabetes puede tener una úlcera en el pie. Los nativoamericanos, los afroamericanos, los hispanos y los ancianos tienen mayor probabilidad de tener úlceras. Las personas que usan insulina, como los pacientes que sufren de nefropatía diabética, retinopatía diabética o cardiopatía diabética, tienen un mayor riesgo de tener una úlcera en el pie. El sobrepeso y el consumo de alcohol y tabaco también inciden en la aparición de úlceras en el pie.
Las úlceras se forman debido a una combinación de factores, como la falta de sensibilidad en el pie, la mala circulación, deformaciones en el pie, irritación (a causa de fricción o presión) y traumatismos, así como también el tiempo que lleva padeciendo diabetes. Los pacientes que hace muchos años tienen diabetes pueden sufrir una neuropatía, la disminución o pérdida total de la sensibilidad en los pies como consecuencia de un daño nervioso provocado por la hiperglucemia (altas concentraciones de glucosa sanguínea) a lo largo de los años. El daño nervioso a menudo se produce sin dolor y de esa manera el problema puede pasar desapercibido. El podólogo puede examinar sus pies en busca de neuropatía con una herramienta simple e indolora conocida como monofilamento.
Una enfermedad vascular puede complicar una úlcera en el pie, al disminuir la capacidad de cicatrización del organismo y aumentar el riesgo de infección. La hiperglucemia puede disminuir la capacidad del organismo para defenderse de una posible infección e incluso retrasar la cicatrización. Subir